Actividad 5
Tema: Sentido común y perspectiva sociológica.
ACTIVIDADES: Lee el siguiente texto y responde el cuestionario.
1- ¿Qué sucede con nuestra percepción y el conocimiento científico? Explique con sus palabras.
2- ¿Qué desafíos tienen las Ciencias Sociales y el cientista social?
3- ¿Cuál es el campo de estudio de las Ciencias sociales?
4- ¿A qué llamamos “sentido común”?
Ciencias sociales y sentido común.
“Sabemos”, a partir de los conocimientos de la astronomía, que la Tierra es la que gira alrededor del sol, y no al revés, “sabemos” también por estos conocimientos que el sucederse de los días y las noches se debe al movimiento de rotación que la Tierra hace sobre su propio eje, “mostrándole” distintas caras de su superficie al sol. Sin embargo, en nuestra experiencia directa, percibimos que es el sol el que se mueve: lo vemos aparecer a la mañana y esconderse al atardecer y así lo reflejamos en el lenguaje: decimos que el sol “sale” por el este y se “pone” por el oeste, como si fuese el sol quien se trasladase. Entonces, aun cuando sepamos que no es así, nuestra percepción se impone por sobre ese saber.
Tenemos aquí un ejemplo de cómo nuestro sentido común a veces entra en conflicto con el conocimiento científico. Sin dudas, esto sucede mucho más a menudo con el conocimiento producido por las ciencias sociales que por otras ciencias como la física o la bioquímica.
Todos, de una forma u otra, interpretamos de algún modo el mundo social en que vivimos (podríamos intentar una definición, aunque fuese provisoria, de qué entendemos por familia o cómo “funciona” una familia, las leyes o el gobierno), pero posiblemente no tendríamos mucho que decir acerca de los átomos o del proceso de fotosíntesis.
Esto plantea dos situaciones a las ciencias sociales:
1. Intenta comprender un mundo que ya está interpretado por la sociedad (por ejemplo estudia los movimientos juveniles y la sociedad dice cosas sobre los jóvenes de manera permanente)
2. El cientista social debe lograr que el conocimiento que produce sea independiente de aquel que ya posee como miembro de una determinada sociedad.
Respecto de la primera situación, decimos que el campo de investigación de las ciencias sociales es un mundo al que los seres humanos que viven, piensan y actúan en él ya le han atribuido sentido Siempre, cuando interactuamos con otro, suponemos “algo” de él.
Veamos un ejemplo: si entregamos una carta al empleado del correo damos por sentado que esa persona no la leerá y que la colocará en la bandeja correspondiente para que llegue a destino porque además suponemos que:
a) es un trabajador que cumple su tarea,
b) su fin o propósito no es hurgar en nuestra intimidad sino cobrar su salario,
c) sabe cómo hacer para que nuestra carta llegue a destino.
Atribuimos a las personas y objetos que nos rodean, así como a los hechos sociales que observamos - y de los que participamos – un sentido sin el cual sería imposible interactuar; y que no constituye una suposición personal, sino que es construido y aprendido entre-sujetos.
Este sentido al que hacemos referencia, es producto del aprendizaje y, por ello mismo, es compartido por los otros miembros de esa determinada sociedad, aun cuando no esté distribuido de la misma manera entre todos los individuos.
Volvamos ahora al ejemplo anterior, en el que afirmábamos que siempre, cuando interactuamos con otro, suponemos “algo” de él.
El empleado de correo, por su parte, hace suposiciones acerca de cuáles son nuestras expectativas cuando le entregamos una carta. Sabe que:
a) no esperamos que él la corrija,
b) no es él el destinatario, porque nos “ve” como un cliente que tiene una cierta motivación para acercarse a la oficina del correo: que la carta llegue a destino.
Se trata entonces de un sentido construido y compartido con otros, de allí que digamos que es común.
Llamamos entonces sentido común a las construcciones socialmente distribuidas de pautas, motivos, fines, actitudes y personalidades mediante las cuales los miembros de una sociedad comprenden la realidad en la cual actúan.
En este sentido, cuando decimos que las ciencias sociales estudian lo que llamamos el “mundo social” nos estamos refiriendo a una “realidad social” en la cual juegan un papel predominante las interpretaciones que las personas hacen de la misma. Dicho de otro modo, a las ciencias sociales no solo les interesa explicar qué es un determinado fenómeno social, sino también (y en algunos casos, fundamentalmente) comprender qué interpretaciones del mismo existen en una sociedad determinada, en un momento en particular.
Para ejemplificar lo expresado veamos el fenómeno de la desocupación. No podemos, desde las ciencias sociales, comprender acabadamente el fenómeno de la desocupación si no es teniendo en cuenta qué papel juega en esa sociedad y qué significados se le atribuyen, qué motivos son los que socialmente circulan acerca de por qué ocurre, etcétera.
Es decir, solo teniendo en cuenta que la “desocupación” es definida también (y antes que por las ciencias sociales) por la propia sociedad, es que podemos conocer sus alcances: tal vez, por una determinada sociedad la desocupación es explicada, desde el sentido común, en términos de “vagancia”, mientras que para otra esté asociada al tipo de economía de ese determinado país o región.
Las consecuencias sociales y políticas serán radicalmente distintas de acuerdo con la interpretación que el sentido común de dicha sociedad realice.
Vemos así que en lo que llamamos el “mundo social” o la “realidad social” no existen situaciones independientes de las interpretaciones que se les atribuya.
Las ciencias sociales, por lo tanto, trabajan también con estas interpretaciones del sentido común y de allí que afirmemos que se trata de un mundo ya dotado de sentido.
Si todos, incluso quienes pretenden hacer ciencia social, compartimos ese sentido común desde el cual comprendemos nuestro mundo, nos enfrentamos a la segunda situación que adelantamos previamente: el desafío del cientista social de lograr un conocimiento que se independice de aquel que ya posee como miembro de una determinada sociedad.
1- ¿Qué sucede con nuestra percepción y el conocimiento científico? Explique con sus palabras.
2- ¿Qué desafíos tienen las Ciencias Sociales y el cientista social?
3- ¿Cuál es el campo de estudio de las Ciencias sociales?
4- ¿A qué llamamos “sentido común”?
Ciencias sociales y sentido común.
“Sabemos”, a partir de los conocimientos de la astronomía, que la Tierra es la que gira alrededor del sol, y no al revés, “sabemos” también por estos conocimientos que el sucederse de los días y las noches se debe al movimiento de rotación que la Tierra hace sobre su propio eje, “mostrándole” distintas caras de su superficie al sol. Sin embargo, en nuestra experiencia directa, percibimos que es el sol el que se mueve: lo vemos aparecer a la mañana y esconderse al atardecer y así lo reflejamos en el lenguaje: decimos que el sol “sale” por el este y se “pone” por el oeste, como si fuese el sol quien se trasladase. Entonces, aun cuando sepamos que no es así, nuestra percepción se impone por sobre ese saber.
Tenemos aquí un ejemplo de cómo nuestro sentido común a veces entra en conflicto con el conocimiento científico. Sin dudas, esto sucede mucho más a menudo con el conocimiento producido por las ciencias sociales que por otras ciencias como la física o la bioquímica.
Todos, de una forma u otra, interpretamos de algún modo el mundo social en que vivimos (podríamos intentar una definición, aunque fuese provisoria, de qué entendemos por familia o cómo “funciona” una familia, las leyes o el gobierno), pero posiblemente no tendríamos mucho que decir acerca de los átomos o del proceso de fotosíntesis.
Esto plantea dos situaciones a las ciencias sociales:
1. Intenta comprender un mundo que ya está interpretado por la sociedad (por ejemplo estudia los movimientos juveniles y la sociedad dice cosas sobre los jóvenes de manera permanente)
2. El cientista social debe lograr que el conocimiento que produce sea independiente de aquel que ya posee como miembro de una determinada sociedad.
Respecto de la primera situación, decimos que el campo de investigación de las ciencias sociales es un mundo al que los seres humanos que viven, piensan y actúan en él ya le han atribuido sentido Siempre, cuando interactuamos con otro, suponemos “algo” de él.
Veamos un ejemplo: si entregamos una carta al empleado del correo damos por sentado que esa persona no la leerá y que la colocará en la bandeja correspondiente para que llegue a destino porque además suponemos que:
a) es un trabajador que cumple su tarea,
b) su fin o propósito no es hurgar en nuestra intimidad sino cobrar su salario,
c) sabe cómo hacer para que nuestra carta llegue a destino.
Atribuimos a las personas y objetos que nos rodean, así como a los hechos sociales que observamos - y de los que participamos – un sentido sin el cual sería imposible interactuar; y que no constituye una suposición personal, sino que es construido y aprendido entre-sujetos.
Este sentido al que hacemos referencia, es producto del aprendizaje y, por ello mismo, es compartido por los otros miembros de esa determinada sociedad, aun cuando no esté distribuido de la misma manera entre todos los individuos.
Volvamos ahora al ejemplo anterior, en el que afirmábamos que siempre, cuando interactuamos con otro, suponemos “algo” de él.
El empleado de correo, por su parte, hace suposiciones acerca de cuáles son nuestras expectativas cuando le entregamos una carta. Sabe que:
a) no esperamos que él la corrija,
b) no es él el destinatario, porque nos “ve” como un cliente que tiene una cierta motivación para acercarse a la oficina del correo: que la carta llegue a destino.
Se trata entonces de un sentido construido y compartido con otros, de allí que digamos que es común.
Llamamos entonces sentido común a las construcciones socialmente distribuidas de pautas, motivos, fines, actitudes y personalidades mediante las cuales los miembros de una sociedad comprenden la realidad en la cual actúan.
En este sentido, cuando decimos que las ciencias sociales estudian lo que llamamos el “mundo social” nos estamos refiriendo a una “realidad social” en la cual juegan un papel predominante las interpretaciones que las personas hacen de la misma. Dicho de otro modo, a las ciencias sociales no solo les interesa explicar qué es un determinado fenómeno social, sino también (y en algunos casos, fundamentalmente) comprender qué interpretaciones del mismo existen en una sociedad determinada, en un momento en particular.
Para ejemplificar lo expresado veamos el fenómeno de la desocupación. No podemos, desde las ciencias sociales, comprender acabadamente el fenómeno de la desocupación si no es teniendo en cuenta qué papel juega en esa sociedad y qué significados se le atribuyen, qué motivos son los que socialmente circulan acerca de por qué ocurre, etcétera.
Es decir, solo teniendo en cuenta que la “desocupación” es definida también (y antes que por las ciencias sociales) por la propia sociedad, es que podemos conocer sus alcances: tal vez, por una determinada sociedad la desocupación es explicada, desde el sentido común, en términos de “vagancia”, mientras que para otra esté asociada al tipo de economía de ese determinado país o región.
Las consecuencias sociales y políticas serán radicalmente distintas de acuerdo con la interpretación que el sentido común de dicha sociedad realice.
Vemos así que en lo que llamamos el “mundo social” o la “realidad social” no existen situaciones independientes de las interpretaciones que se les atribuya.
Las ciencias sociales, por lo tanto, trabajan también con estas interpretaciones del sentido común y de allí que afirmemos que se trata de un mundo ya dotado de sentido.
Si todos, incluso quienes pretenden hacer ciencia social, compartimos ese sentido común desde el cual comprendemos nuestro mundo, nos enfrentamos a la segunda situación que adelantamos previamente: el desafío del cientista social de lograr un conocimiento que se independice de aquel que ya posee como miembro de una determinada sociedad.
En el siguiente enlace podrán ver un video para una mayor comprensión del tema
0 comentarios:
Publicar un comentario